INGESCAM - Ingeniería y fabricación - 6 días de atasco... 7 meses ago

INGESCAM – Ingeniería y fabricación

6 días de atasco…

La noticia más importante de lo que va del año 2021, además de la pandemia es el atasco del Canal de Suez provocado por el encallamiento, en circunstancias no muy claras, del carguero portacontenedores “EVER GIVEN”, uno de los 60 barcos más grandes fabricados hasta hoy, con unas 420.000 ton. totales (peso bruto + carga) y transportando unos 22.000 contenedores con destino a Róterdam.

En INGESCAM – Ingeniería y fabricación queremos hacer un poco de historia y recordar que el Canal de Suez fue inaugurado en 1869 tras unos 10 años de obras.

Los antecedentes de los planes para desarrollar esta obra se remontan a los siglos XIX y XX antes de Cristo bajo el reinado de Darío I (522-486 a.C), tercer rey de la dinastía aqueménida de Persia, cuando se unió el mar Rojo con el río Nilo por un canal navegable de 84 kms. de largo que se llamó Canal de los Faraones, iniciado cuando gobernaba el faraón Necao II en el Antiguo Egipto. Esta obra permitió un acceso más directo desde Persia a Egipto.

El francés Ferdinand de Lesseps inició las obras de excavación en 1859, de la que se constituyó en una de las mayores obras de ingeniería del mundo.

Desde INGESCAM – Ingeniería y fabricación destacamos que, tecnológicamente, fue una obra que marcó un hito en la historia porque por 1ª vez se utilizó maquinaria de excavación especialmente diseñada para estos trabajos, obteniéndose unos resultados asombrosos para esa época. Antes de eso la mano de obra fue suministrada por decenas de miles de campesinos obligados a trabajar bajo unas condiciones totalmente inhumanas, se estima que hubo unos 125.000 fallecidos hasta que se incorporaron las dragas de cangilones. Posteriormente a esta incorporación tecnológica, en los siguientes 2 años se excavaron 50 millones de m3 de los 75 millones totales.

En 1888 la Convención de Constantinopla declaró el canal zona neutral bajo protección británica con lo que el Imperio Otomano, al ratificarla, se vio obligado a permitir el libre acceso internacional al canal en todo tiempo, hubiese paz o guerra.

En INGESCAM – Ingeniería y fabricación recordamos que se mantuvo así hasta 1956, cuando el presidente egipcio Nasser nacionalizó el canal y en octubre de ese año dio comienzo la Guerra del Sinaí, con lo que Egipto hundió 40 barcos para bloquear el canal. Así se mantuvo hasta principios de 1957 cuando, tras la intervención de la ONU y retirados los efectivos militares israelíes y europeos, ese mismo año se reabrió el canal, así se mantuvo hasta el año 1967 cuando Nasser bloqueó el canal hundiendo barcos nuevamente por las hostilidades de la guerra de los Seis Días entre Egipto e Israel. Esta situación se mantuvo hasta 1975 cuando se reabrió al tráfico internacional.

Posteriormente en el año 2015, luego de un año de obras, se inauguró una ampliación del canal consistente en un sector de 72 kms., de los casi 200 totales, que implicaron el dragado de 37 kms. del canal existente y la construcción de unos 35 kms. de un nuevo canal paralelo al antiguo con lo que, según las estimaciones oficiales, se reduce el tiempo de navegación en 7 horas.

El gobierno egipcio invirtió unos 8.500 millones de dólares y estima que, con esta modificación en 2023, debería haber casi duplicado el flujo de barcos.

 

A pesar de estas obras, como decíamos al inicio, el “EVER GIVEN” encalló, sus 400 metros de eslora quedaron 6 días atravesados en los 147 metros de ancho del canal, según las primeras versiones, por fuertes vientos que empujaron al navío fuera de su rumbo.

Paradójicamente las obras de ampliación del canal se iniciaron en el mismo año que se comenzó a construir el gigante marino, aunque éste se terminó en 2018.

INGESCAM – Ingeniería y fabricación aún no sale de su asombro al pensar que durante 6 largos días la economía mundial casi que encalló junto con el barco, alrededor del 12% se mueve diariamente por esta ruta, unos 8.000 millones de €.

Más de 400 navíos se acumularon esperando que dieran frutos las maniobras que se iniciaron inmediatamente, algunos que aún estaban a tiempo decidieron ir por la ruta más larga, bordeando el Cabo de Buena Esperanza dando la vuelta al continente africano, unos 6 mil kilómetros más.

Es evidente que el desarrollo industrial, la tecnología, el diseño y la dinámica de la fabricación de grandes navíos, sean portacontenedores, graneleros, petroleros o similares, avanzan a mayor velocidad que el desarrollo de las infraestructuras necesarias para atender estos cargueros.

Canales de navegación, puertos, grúas, puentes, trenes, camiones, almacenes, depósitos, suministros, y demás infraestructuras o servicios necesarios, no pueden crecer al mismo ritmo, básicamente por las grandes inversiones que requieren estos desarrollos.

En INGESCAM – Ingeniería y fabricación creemos que aún no termina la emergencia con haber reflotado el navío, los más de 400 barcos en espera tendrán que ir moviéndose poco a poco para recuperar su ruta original y llegarán a sus destinos casi al mismo tiempo. Esto redundará en esperas en los muelles, trabajo urgente y extraordinario por parte de los estibadores para descargar primero y cargar después, igual que con los transportistas terrestres.

Evidentemente estos trabajos extras y urgentes, más los tiempos de espera agregados a los 6 días de atasco representan costes adicionales que, como siempre, seremos los consumidores finales quienes terminaremos pagando cada € extra, algunos ya hemos empezado el calvario con el combustible cuyo coste ha aumentado en previsión de los incrementos que significaron los días de atasco y consiguiente espera.

Esperamos y deseamos que las grandes empresas involucradas, tomen conciencia de una situación social y económica general que ya aqueja a todos los estratos sociales desde hace más de un año como consecuencia de la pandemia.

Noticias de última hora informan que se han disparado los pedidos, por parte de las grandes navieras, para adquirir nuevos y quizás más grandes navíos portacontenedores, los astilleros japoneses y coreanos, los únicos con la capacidad para fabricar estas naves, ya cuentan con listas de espera de varios años.

Quizás haya que comenzar con el desarrollo de remolcadores más grandes y de nuevas obras de ampliación en Suez, Panamá, y todos los puertos destinatarios de esos enormes volúmenes de carga para evitar nuevos siniestros y atascos que colapsen la economía mundial.